viernes, agosto 22, 2008

Lotería sin navidad

Parecía el día de la lotería de Navidad, pero al revés. La lotería del desastre es había tocado a unos pocos, pero todos nos parecían que podíamos ser nosotros. Es lo que pasa con la catástrofe de la suerte y también con la alegría del azar. Esta mañana hablaba con mis padres del asunto del accidente. Que si no tenía que haber salido, que estaba mal el aparato... mi madre insistía en que aquello no debería haber intentado volar. Yo me la quedo mirando y me remito a que el piloto no hubiera salido si no hubiera estado seguro de que ese avión podía volar sin problemas. Mi madre no me hace caso y sigue protestando. Protestará durante semanas, puede que meses. Leo los periódicos y cada una tira por una teoría. Habrá muchas, cientos. ¿La verdad? Seguiremos leyendo, seguiremos siendo escépticos, seguiremos ahí, cogiendo aviones de aquí para allá. Es lo que toca, ser razonables. Y medir la irracionalidad. Sólo medirla, porque me cuesta mucho no ser razonable. Cosas de mis padres.

1 comentarios:

Anonymous Carmen Coello ha dicho...

Esa es una cuestión de amor, las madres no dormimos, no vivimos, sólo nos importa nuestros hijos y su vida.
Fíjate, ya estoy pensando en decirle a Quique y a Leti que en Navidad vengan en otra compañía, sé que es una tontería pero a lo mejor me resigno; las dos horas y media de vuelo son un calvario. Cada vez que viajan aunque sea en coche al pueblo me llaman y me quedo tranquila. Cuestión de madres.Me recuerdas mucho a mi hijo escribiendo.

Saludos

11:44 a. m.  

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