lunes, agosto 18, 2008

El sol y la brisa

El sol daba fuerte esta mañana en lo más cerca del mar. La brisa, arreciaba. Las sombras eran alargadas. Por la mañana todo se alarga. Las penurias, también. Estaba en el banco como si nunca se hubiera movido de allí. A su lado una manta que ya no necesitaba. Ahora la brisa le acunaba aunque la luz rompía su sueño matutino, quizá pesadilla. Su rostro era de alegría y de sal. Los suaves ronroneos de los coches en la espera de la vida que acaba de despertar. El sigue a lo suyo, mirando sin mirar, mientras bebe agua, sin prisa. Yo camino y me lo quedo mirando mientras mi sombra me sigue persiguiendo por ese pasaje de piedras y rumor de hojas. Todavía no caen. El se despereza. Ya es lunes, se dice, ya es lunes.

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