miércoles, agosto 06, 2008

Los sueños mágicos de San Petersburgo

Nunca he estado allí. Anoche tampoco pero alguien me la contó en ese sueño que pensaba que nunca se iba a terminar. Quizá confundí el sueño con el suelo y me di un buen sopapo intentando incorporarme de la tragedia que supone levantarse por la mañana y descubrir eso, que el suelo sigue donde está y yo no me movido un ápice. Es la ciudad de San Jorge, me dijeron. Por eso fuimos. Y San Petersburgo la contempló serena, distante, casi de perfil, de puntillas, sin hacer ruido, y sin dejar hacerlo. La convirtió en una ciudad fría, hierática, ininmutable, una ciudad perdida en los sueños mágicos que tuvimos en una noche de verano.

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