jueves, julio 24, 2008

Discusiones

No sé discutir. Me canso. Sí, podemos decir que no tengo argumentos para continuar con una discusión hasta el día del Juicio Final. ¿Impaciencia? Seguramente. Pero yo creo que tiene más que ver con mi capacidad de verme por fuera. Eso unido a mi capacidad de no querer verme haciendo el ridículo por una especie de aversión a la estupidez. Es lo que se denomina verguenza ajena. Y ese creo que es el motivo por el que la discusión me atrae pero que muy poco. Ayer, sin ir más lejos, podía haber discutido con tres personas en tres momentos diferentes del día. Pero me callé y miré las musarañas. No hay cosa que le moleste más a los que les encanta discutir sin más argumento que el único que tienen repetido hasta la saciedad. Uf, pensaba, qué pinto yo aquí con este comemierda comiéndome la oreja. Efectivamente, no pintaba nada. Al final acabé delante del televisor viendo una serie que Canal+ ha vendido como lo más. Se llamaba La amenaza de Andrómeda y es una castaña de serie B. Infumable. A los que les gustó, me parece perfecto. No voy a discutir. Hoy tampoco.

3 comentarios:

Blogger tmc ha dicho...

Hay gente que siempre tiene que estar discutiendo y, si no es así,llevándote la contraria.Yo creo que esto sucede cuando no se tienen las cosas claras porque,digo yo,en algún momento dos personas pensarán igual o parecido sobre algo,no?.
Creo que pasa cuando no hay ideas,simplemente se tiende a la discusión o a la contrariedad.

5:19 p. m.  
Blogger Lotte ha dicho...

Yo antes entraba al trapo con cualquier cosa. Desde que no lo hago, mi vida es mucho má tranquila y estoy mucho más feliz. De todas formas, cuidado con las personas vampiras que intentan sacar a uno de sus casillas, esos que sacan lo peor de ti...

9:12 p. m.  
Blogger elintenso ha dicho...

Estoy vacunado.

9:19 a. m.  

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