martes, marzo 11, 2008

No hay tiendas

Ahora son muchos los que se disputan aquello de que yo gané las elecciones. Sólo el descerebrado de Llamazares ha dicho que yo perdí. Y es que está tan mal visto la autocrítica constructiva que suele vestir a este hombre que nos da pena. No es justo, repetía. Hay tantas cosas injustas, Gaspar. Conociendo el funcionamiento de la izquierda izquierda en este país, no es raro pensar que ha dejado de existir como movimiento de masas. Ahora las masas van al centro comercial más próximo, ese que no tiene ninguna tienda de izquierdas, y si no, ¿es que alguien ha visto alguna librería de fundamento en esos antros del frikismo? Porque aunque no lo parezca, ya todos somos frikis de lo nuestro. ¿Y qué es lo nuestro? Pues la hipoteca, el carrito del niño, el chandal de raso (o de terciopelo), el politono, las uñas pintadas y las gafas de moda. Y en el frikismo no cabe la izquierda, porque ha dejado de ser una seña de identidad. Ahora sólo es un recuerdo.

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