martes, junio 06, 2006

Vergüenza ajena a cincuenta metros



Ayer en Cuatro Iñaki Gabilondo entrevistaba a Joan Mesquida, director de la guardia civil. No dejaba de decir este buen hombre que la guardia civil tenía muchos medios (aparte de que están ahora en plena fase de reforzamiento) para combatir, vigilar, ayudar, ... (use usted buen lector el verbo que prefiera), a que la inmigración ilegal deje de campar a sus anchas en aguas atlánticas o mediterráneas. No podíamos salir de nuestra sorpresa por una anécdota que nos pasó en una playa del sur de Tenerife hace unas tres semanas. Estábamos tomando el sol mientras leíamos un libro (no recordamos cuál pero no era de Ussía, ni siquiera de De Prada, así que sería bueno, imagino) cuando un 4X4 de la Guardia Civil aparcó en la carretera que bordea la costa. Del todoterreno salió la pareja de la guardia civil de turno a la carrera (bueno, tampoco es que sudaran la camiseta). Uno de ellos se acerca a un guiri que estaba paseando por la playa y le empieza a hacer señas. El guardia civil quería algo del guiri. A cincuenta metros pudimos comprobar que le estaba pidiendo mediante señas (imagino no sabía inglés; el guardia civil me refiero) sus prismáticos. El buen guiri pasados unos segundos de tensión se dio cuenta y gentilmente se los cedió. El guardia civil miró por los prismáticos hacia el horizonte y diez minutos después se divisaba una fueraborda naranja que traía hacia la costa un cayuco lleno de personas sin papeles (o de inmigrantes ilegales). Suponemos que los medios de los que hablaba Mesquida eran los cientos de guiris con el pack del Coronel Tapiocca que inundan nuestras playas.

1 comentarios:

Anonymous descreído ha dicho...

magnifico momento agridulce...

5:59 p. m.  

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