sábado, octubre 20, 2007

Riquezas

Ya no llueve. Estamos en la 87 con la primera y hace sol. Belén se está duchando. Y yo escribo un rato. Escribo para no olvidar. Grandes noticias sin resaca. Ayer conocimos a Bob y a sus amigos. Ellos coleccionan latas de todas clases para cambiarlas por centavos. Pero no son ricos. En realidad, son pobres. Discutían, hablaban, pensaban, ...viven en Nueva York. Por eso son también ricos. Nosotros fuimos ricos con ellos también. Reímos, charlamos, bebimos, ... Fue en otra esquina de Nueva York. Allí donde todo el mundo puede ser rico. Veníamos de conciertos en el lower east side. Pero si nos vamos al jueves estuvimos con unas amigas valencianas. Rubias, médicas,... Fuimos a Brooklyn. Allí vimos la versión actualizada del temazo de Technotronic. Lo grabé en mi cámara. También grabé a Bob. Pero volvamos al viernes. De cenar por allí nos dieron un pato maravilloso. Conocimos a Alejandra, una colombiana maravillosa de Cali. Somos mejores que los bogotanos, decía con la mayor sonrisa que vimos en años. Era waiter, que no bartender, como se encargó de subrayar su novio francés, que era el maitre del restaurante. Mala suerte, me dije. Belén se rio. Sacamos el paraguas. Llovía a cántaros. Por rachas. Horizontal. Incómodo. Zapatillas mojadas, zapatillas nuevas. Calcetines que ya no son calcetines. Nueva York, la ciudad de los charcos donde todo el mundo puede ser rico. O eso parece. La música genial. Apunten un nombre que además se puede descargar por Internet: The Walkmen. Lo más parecido a Bob Dylan. Qué ricos somos...

1 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Lo retiro. Esto se está pasando de intenso oscuro.

1:34 a. m.  

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