lunes, septiembre 01, 2008

Esa señora de la carretera

La carretera se perdía entre árboles que era como un bosque, de esos que se encienden al amanecer. El cielo gris. La señora, de pronto, apareció a la derecha. No supo nunca si fue una alucinación, pero lo que está claro es que aquella cara le resultaba familiar. La mezcla entre la locura y la realidad le hizo parar más adelante. La gasolinera ya estaba abierta y tuvo apetito. No se sentó en una mesa, prefirió la barra para encontrar la mirada de alguien. Ese alguien era la única camarera que se movía nerviosa entre los cafés y los donuts. Se sentó a su lado una señora. Él tuvo miedo. Podría ser la misma señora que había visto a la izquierda de la carretera, aquella señora que no esperaba la mirada real de un extraño.

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