domingo, septiembre 17, 2006

Dos mujeres y un suicidio profesional


Quizá sea el momento de que todos nos quitemos la careta. El Mundo, El País, el gobierno, la Ser, la COPE, … esto es la locura. Menos mal que la televisión pública se ha mantenido al margen por la ética que practica y predica el equipo de Fran Llorente. Ya una ¿periodista? de ascendencia argentina de EL MUNDO puede ser la jefa de gabinete de un peso pesado del PP (Acebes) sin que las entrañas de esta profesión que tanto se denosta a sí misma diga absolutamente nada. Ya una periodista catalana de la cadena SER es la responsable de un debate dentro de una conferencia política del PSOE. Penoso e irritante. Más lo primero, lo de penoso queremos decir.

Acaso, se preguntarán algunos, no será mejor que se quiten la careta los periodistas que están al servicio del que mejor les paga, haciendo lo mismo, es decir, serviciales y complacientes con el poder, pero cobrándolo en una factura que todos podemos imaginar que existe. Quizá tengan razón, pero cuando el periodismo se da la mano con el político de turno algo va mal.

Porque parafraseando a un cantante uruguayo, a todos nos gusta que nos traten bien en un restaurante pero, ¿y la ética de una profesión entera? O peor ¿y todo el significado de la profesión en sí misma y del sentido de su existencia? No se dan cuenta de que están acabando con ella. ¿Es que se trata siempre de dinero? Independencia, contrapoder, ¿les suena de algo esas palabras? Parece que no. Es más, bien parece que los periodistas ansían más el poder que los propios políticos. Ver para creer.

¿Cuándo y dónde acaba esta carrera?

P.D: Nos encontramos en el diario EL PAIS con la noticia de que una presentadora del telediario de France2 es apartada de la pantalla tras casarse con un ministro y candidato electoral. Las mujer del césar además de serlo tiene que parecerlo, diría el refrán. Lecciones francesas se llama eso.

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