sábado, junio 14, 2008

Ese tacón rojo

Su mirada es limpia. Su sonrisa, perenne aún en estos tiempos donde caen chuzos de punta contra ella. Pero su caminar sigue siendo espléndidamente recto. Buena persona, se dice. Parece que lo es. No quiere responder a las guerras que le afrentan en el camino. No comas huevos, no seas vieja, no te arregles el pelo, ten esas arrugas de 31, la legión del 77. Sigue con esa mirada afilada que tanto me gustó en su amanecer de tronío y suerte. Cádiz. Esa región a la que le falta de todo menos arte y templanza. Orgullo. La frase se equivocó: Siempre nos quedará Cádiz. Con esa luz y esas casas que esconden, y que enseñan, que son únicas por su color y los pueblos de blanco inmaculado, como si por ahí no existiera la ministra, sólo la sonrisa.

1 comentarios:

Blogger Doisneau ha dicho...

Tierna, y delicada; demasiado para llevar esos tacones!

11:00 a. m.  

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