martes, junio 09, 2009

El éxito Larsson

He visto la primera película sobre la trilogía Millennium del sueco ya fallecido Stieg Larsson. No he leido los libros, tampoco pienso, no suelo leer best seller, supongo que por una simple cuestión de elitismo, no me gusta mucho hacer lo que hacen los demás aunque alguno sí ha caído (El niño del pijama, por ejemplo). La peli me ha entretenido a veces y otras veces he casi gritado en algunas escenas que rozaban la tv movie sueca, esto es, chusca telenovela española con demasiada música demasiado mal puesta. Ahí lo he pasado mal.
Por otro lado y olvidándome de la calidad de la película, no puedo dejar de comentar lo que este Larsson ha ideado para conseguir el éxito: mezclar los pasados turbios, con los nazis, la biblia, la religión, los judíos, la violencia extrema, los asesinatos en serie de jóvenes guapas, el sexo sádico, el menos sádico, ... Pues sí, si sumas todo eso te sale un éxito. Pero, ¿qué cojones es un éxito?

6 comentarios:

Blogger Cualquier otro ha dicho...

No he visto la peli, pero sí te puedo decir que el libro vale la pena (algunos best seller la valen... aunque ahora no se me ocurre ningún otro título). Lo recomiendo, sobre todo si fuiste capaz de tragarte el niño con el pijamita...

10:15 a. m.  
Blogger Carmen Coello ha dicho...

Pues un éxito es que la extrema derecha tenga representación en la "Cámara Europea", que cobren sueldos y encima sean los seres más impresentables de la sociedad ¿no crees que es un gran éxito?

7:08 p. m.  
Blogger elintenso ha dicho...

Sí, un gran "éxito" de los partidos políticos. Enhorabuena a todos. Os lo habéis merecido con creces.

11:50 p. m.  
Anonymous Carmen Coello ha dicho...

No sólo de los partidos también de la gente que no participa y evita que ésto pase; luego se quejan del sistema.
Yo acepto las reglas del juego aunque no esté de acuerdo con algunas

11:41 a. m.  
Blogger elintenso ha dicho...

Defendiendo a los partidos no se llega a ninguna parte. Yo simplemente abogo por una liquidación y refundación de los partidos antes de que los partidos tal y como los conocemos hoy acaben con el estado democrático. A riesgo de ser pesado, no puede ser que las instituciones más corruptas del estado democrático lo dirija, lo maltrate, lo confunda y lo aniquile (o al paso que vamos eso es lo que va a hacer). Ah, y no te preocupes, no sólo soy yo quien piensa de esta manera. Cada vez somos más. Y mejores. Más críticos, más autocríticos (no sé si os suena esa palabra en los partidos), más lectores, inventores y menos propagandistas (y no diré nada de Leire Pajín y de sus momentos planetarios).

11:47 a. m.  
Blogger Carmen Coello ha dicho...

Pues vale

11:12 a. m.  

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