domingo, junio 01, 2008

La memoria de ella

En estos días de Barcelona lluvioso, pero tranquilos, porque al final amenazó solo, porque nos pusimos a resguardo a tiempo. De muchas cosas me acuerdo esta mañana o esta tarde con sombras, pero tranquilas. He reptido ya dos veces esa palabra y es que busco la tranquilidad que da que el aire que se respire sea limpio. Ahora mi aire es limpio y ella ya no está. Se fue enfadada, y era, es, un enfado merecido, los enfados están ahí a la espera de cogerlos. Suelen ser gratis, eso pensaba yo antes. Pero no. Son caros y no les quiero mirar a la cara, ni sonreir a ningún enfado. No los quiero. Quizá no es el post de mi vida, pero algo tenía que escribir. Mañana es lunes. Un gran día para no enfadarse.

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