miércoles, octubre 07, 2009

No la llames casa, sólo es mi apartamento

A la salida del restaurante ella se puso el jersey. La temperatura era baja y ese sueter de cuello alto le quedaba como un guante. Se recolocó el pelo y el flequillo volvió a su sitio. Se sonrió. Se diría que estaba ante un espejo pues conocía que la caída de su pelo era ésa. Parecía que no quería mirarme. Se la veía feliz.
La calle estaba desierta, sólo las luces de alguna farola hacían sombras en aquellos árboles ya sin hojas y sólo el ruido de una ambulancia cortó ese momento de película en blanco y negro. Me cogió de la mano, di gracias porque ahora no sudaba, había pasado fugazmente la palma de la mano sobre la chaqueta. Anduvimos un buen rato y los dos callados nos perdimos entre las sombras. Asumimos que no íbamos a encontrar un taxi así que el abrazo nos duró hasta mi apartamento.

2 comentarios:

Blogger Carmen Coello ha dicho...

Que bueno, que siempre te dure la ternura es lo más importante de la vida.

12:33 p. m.  
Blogger Cibertecla ha dicho...

Ahora lo que no encuentro es donde clickear un "me encanta".

2:43 p. m.  

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