lunes, octubre 05, 2009

Briatore

En el suplemento de EL PAIS de ayer había una foto del ínclito Flavio Briatore. Según la teoría italiana, otro al que el resto de los mortales deberíamos envidiar. Leída su vida, Flavio es un golfo de mucho cuidado. VIsta la foto, tiene una pinta de capullo integral (rodeado de mujeres operadas) que tira para atrás. ¿Envidia? Es posible. Hoy sale otra ínclita, la vicepresidenta del gobierno, hablando sólo parabienes de la gran inversión y del cambio drástico que van a a propiciar en Canarias. Eso sí, no nombra ni un sólo proyecto, únicamente la retahíla de lugares comunes, que a mí sinceramente me toca las narices. Que si el cambio de modelo productivo, que si las energías renovables, inversión en I+D+i, ... Eso, como dirían en Italia, ya el resto de los mortales lo sabemos conjugar: son las frases que aparecen en el ideario de Zapaatero y que ya aburren. Proyectos, concretos con sus planos, su memoria, su inversión, ideados con audacia, que intervenga la inteligencia humana, la participación, pensando en el futuro, con mucho valor añadido. A lo mejor es mucho pedir. A lo mejor hay que pedírselo a Briatore.

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