sábado, octubre 03, 2009

Tu cepillo de dientes

Tu vida se puede desmoronar. Es más, y con el espejo cerca, puedes contemplar toda tu vida en un segundo. Darte cuenta lo mal que lo hiciste con aquella niña cuando le pegaste ese chicle en el pelo, o cuando le pusiste la zancadilla a aquel tonto que se comía sus mocos (y los tuyos si se los hubieras dado al muy guarro), incluso aquella vez en que tocaste el piano cuando no debías y claro todo el mundo te miró (quizá por primera y única vez): Ahora estas tú mirándote al espejo y preguntándote cómo has podido cambiar ese cepillo de dientes, esa colocación que inicia todos los días, que delimita tu vida, que te diseña el futuro, que te marca unas pautas. Pero tú no, no has pensado en eso, simplemente sólo la comodidad de un día es lo que dice tu cepillo de dientes de ti, cuando en realidad, tendría que haber contado tu ingenio, talento, mesura, madurez, elegancia, inteligencia, sabiduría y belleza. Todo eso tirado por la borda por mover ese objeto que nos acompaña toda nuestra vida. Todo por un momento de insensatez y de tener dos baños en tu casa. Maldito Roca.

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