lunes, septiembre 24, 2007

Días borrosos


Hay días en los que uno acaba saturado de los viajes de la red y de los viajes que te da la red. Ahí aparecen los libros y últimamente estoy teniendo mucha suerte. Si no los he recomendado antes, Coetzee y Kureishi son dos grande sejemplos sobre los que uno puede construir algo, ya sea su propia historia o su propio ser. ¿Quién dijo ser? Sí, fui yo. Las vueltas que le doy a la cabeza en lo que se refiere a buscar, encontrar o simplemente quedarme contento con el ser que ha descubierto uno en sí mismo, pueden ser millones. A veces me mareo. Demasiado. Y me paro a pensar. Y me vuelvo a marear. Quizá no sea tan bueno eso de pensar. Da que pensar. Pensar para no pensar. Parece un trabalenguas pero no se crean, no es tanto de la lengua sino de la cabeza. El otro día en un bar del sur de Tenerife más conocidos por unos que por otros, me abordó una señora que decía que era de La Laguna. De la Mesa Mota, concretamente. Se me quedó grabado porque me lo dijo un par de veces. También me dijo que tenía un par de hijos. En un momento dado me hizo una de estas preguntas inanes que se hacen en medio de la noche, el alcohol y la musica drogadicta (me refiero al reggaeton en sus múltiples variantes). Se trataba de qué hacía en la vida o algo así. Yo le respondí que me interesaba ser persona. Uy, me dije a mí mismo. No me reconocí diciendo eso. Quizá es porque no había bebido. O sí. Cerveza sin alcohol, que no sé qué pensarán ustedes pero está malísima y deja una boca chapa como la de Blas en ese famoso video de Epi y Blas de Youtube en el que hablan del Primavera Sound. ¡Cuánto queda para la primavera! A estas horas casi no veo la pantalla. Hoy no pienso más.

1 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Quizá pensar es igual al preguntar, o mejor dicho al preguntarse. Me explico: al plantearse preguntas surgen nuevas dudas. Una rallada, una rallada intensa. Y encima, en la mayoría de los casos, no obtienes respuesta. No soy ninguna intelectual. No me he leido Kureishi, de hecho ni me suena. Pero de vez en cuanto me paro a pensar, a preguntarme cosas. Da más vértigo comenzar por uno mismo. Yo fui y soy. Me mareo y nada, no hay repuesta. Con alcohol lo llevo peor. Tampoco me gusta la sin. Que no piensen por mi, ni de mi. Un lujo. Es mi libertad, mi singularidad y mi condena. La esencia del ser. La hipésis del problema. La duda metódica. El comienzo del camino. ¿A dónde llevará el camino? No sé, me lo voy a pensar.

11:25 p. m.  

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