jueves, noviembre 16, 2006

¿Todo puede pasar? (reflexiones de NY, II)


En esta ciudad la luz halógena lo llena todo. Digamos que no lo ilumina porque este tipo de luz nos retrata, pero no arroja luz sobre nadie. El único genio que lo supo ver en su tiempo fue Hopper.
Incluso un tipo vestido de Bin Laden en el día de Halloween que corría metralleta (de juguete) en mano al lado de la zona cero es díficilmente visible bajo este tipo de luz. La luz que lo mediatiza todo, que nos pone a todos en el mismo nivel: obreros del sistema, un sistema que no por acertar es muy díficilmente inaceptable. Pero todos bajamos la cabeza y somos los primeros en estar a sus dictados. ¿Quién está dispuesto a desertar? ¿A cambiar esa luz halógena y pasarse al lado oscuro de las sombra, de las luces de colores y la desnudez de Hopper?
Los americanos no son más que una representación del mundo sólo que ellos tienen el interruptor de la luz halógena, esa que ciega a todos por igual.

1 comentarios:

Blogger kapo ha dicho...

Espero que hayas traído algo de eso que te metiste en NY. Yo también quiero ver luces alógenas!!!

4:45 p. m.  

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