sábado, julio 11, 2009

Todos los hombres de Camps

Todavía resuena en mi cabeza el ruido o más bien la música que provino en su día de esos instrumentos llamados máquinas de escribir. Lo digo porque ayer por la tarde vi otra vez, ya van unas cuántas, Todos los hombres del presidente. No, no la vi en Canal Nou. Supongo que es de esas películas incómodas, eternas, actuales, esa capaz de sacar los colores más escondidos que se guardan de aparecer. Tampoco El Dilema de Michael Mann es de esas películas cómodas. El propio Mann decía esta semana en una entrevista digital en elmundo.es que el estudio recibió amenazas veladas de acciones legales y la cadena CBS no era muy partidaria de la película. Pasan años y las grandes películas, las grandes historias contadas, sobreviven cada vez más alto, cada vez mejor. Camps sobrevive, no precisamente cada vez más alto, cada vez mejor. Pero es que Camps no es una gran historia. Ni siquiera da para una TV movie. Como mucho, para un reportaje de Callejeros o 21 días con trajes gratis. No hace mucho se estrenó Frost contra Nixon, y es que Nixon daba para mucho.
Me quedo con la peli del ya desaparecido Alan J. Pakula y con ese ruido, perdón, música, de las teclas de las máquinas de escribir, también fallecidas. Camps, por cierto, sigue vivo.

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