viernes, noviembre 07, 2008

En pañales

Las no respuestas que ofrecen los economistas hoy en día sobre las causas y las consecuencias de esta crisis a nivel mundial manifiesta su negada atención a la filosofía. El consumismo hasta ahora ha regido los destinos de este mundo desde hace casi un siglo. Pero todo hace indicar que el consumismo se ha acabado, que la Tierra ya no da más de sí, y si lo da, a quién le importa. Se ha producido una enorme crisis entre lo que valen las cosas y el precio que se le ha puesto y por ahí se ha ido todo el dinero que usted puede imaginar. Para salvar esa falla hará falta más realismo y menos economía ceñida a unos cuantos libros de texto. La sociedad ha estallado y más que lo va a hacer. La bolsa se ha descubierto como una enmarañadora de intereses, información y especulación que en nada ayuda a la economía, más bien la entorpece. Pero ahí sigue: alimentado con capital al capital. Tendrá que pasar a la historia.

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