viernes, septiembre 12, 2008

Regularizar

Le voy a explicar.
Aquí los de Mali, aquí los de Senagal, y los de Marruecos allí. Así les ordenaba el profesor de música los lugares que cada chaval tenía que ocupar en aquella pequeña sala de cuatro metros por ocho. Llevaban tambores de distinta clase y la puerta la cerraron para evitar que el sonido tronara por aquella ciudad, que nunca estuvo cerca del mar ni de la montaña. Empezó Senegal, continuó Marruecos y Mali fue el último porque Madjo estaba hablando por teléfono con su familia. Su familia es pobre y su pueblo no tiene ni nombre. El tiene 17 o 19 años, según los huesos digan una cosa o la contraria. El quiere trabajar, pero ahora le da a un tambor mientras cierra los ojos. Pum, pum, pum... Sonríe al fin. No suena mal. El marroquí se ríe.

Quizá salga algo decente de aquellos inmigrantes que deberían regularizarse. Regularízate tú, insular mentecato.

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