miércoles, abril 02, 2008

Mi coche

Paro el motor. El frenazo del coche deja un poco de polvo en el ambiente. Miro el reloj. Es la hora. Ya está todo oscuro y las luces de mi coche son lo único visible dentro de aquel polígono abandonado. Hay un perro que no deja de ladrar. Y se escucha el sonido lánguido de la electricidad que juega entre los viejos postes de madera. Alguno amenaza con caerse. No sopla viento. Sólo hay el aire necesario para que todo siga igual. pero ya estoy harto. Dejo el cristal semiabierto. Es como la puerta que nunca cierro cuando me voy a acostar. Lo tengo todo decidido. El respaldo del coche hace ruido. Intento bajarlo pero no hay manera. La rueda no funciona. Y ahora no tengo tiempo para arreglarlo.

1 comentarios:

Blogger tmc ha dicho...

Que manía esa tuya con el cristal...,igual que la de enseñar los calzoncillos,jejeje.

11:28 a. m.  

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