martes, abril 08, 2008

Cuatro meses, tres semanas, dos días

Anoche vi una película de ventanas sin aire, porque en Rumanía en aquella época apenas corría un aire helador que era un espanto. No había allí días calurosos, el calor sólo estaba en los ojos de aquella chica rubia con dudas pero con la bufanda siempre a punto para ir adonde tuviera que ir. Apenas le vimos los zapatos, acaso llevaba playeras para ir cada vez más rápido y pasearnos por esa ciudad limpia de ciudadanos, rebosante de basura sin brillo. Con las rejas en verde, de allí no se podía salir, siquiera respirar. La filosofía soviética de esas que forman cuadrados infinitos de ingeniería matemática, sin alma, sin destino, sólo juegan con la luz mientras haya. Y sí, había libros pero todos parecían sin escribir, sin posibilidad para la libertad, en negro, las horas pasaban oscuras mientras que en su futuro no había nada, claro, rotundo.

2 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

llevaba, creo unos zapatos negros sin hebillas ni cordones. Debían de ser botas.
Y esa escena maravillosa del cumpleaños de la suegra: cámara fija, actores enormes, angustia y silencio y la risa de la poca clase media cómplice y víctima.
Impresionante flin.

11:42 a. m.  
Blogger elintenso ha dicho...

Ahora lo recuerdo. Eran zapatos que se ajustaban a la pantorrilla con una especie de calcetines adosados a rayas grises y oscuras. Parecían cómodos y andaba todo el rato quitándoselos y poniéndoselos. Ahora no sé por qué puse que no los recordaba. La memoria se me olvida.

12:04 p. m.  

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