miércoles, febrero 03, 2010

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Sigo repasando la vida de Himmler, el pobre, asediado con sus propios fantasmas de homosexualidad y torpeza, no juntos, pero sí en su cabeza loca, revueltos, peligrosos, nazi. Busca antepasados para suplir su falta e historia, de sensibilidad y sin duda de creatividad ante lo que luego iban a provocar sus descontrolados anhelos de ser los amos del mundo. Se quedaron ahí, varados, casi todo suicidados, extraña señal para haber querido algo tan perfecto como ellos creían que era el régimen nazi. Sigo leyendo la biografía de este personaje que sirve para aprender. Y para tener memoria. Para reconocer comportamientos y para denunciar conductas, como las de todos nuestros políticos, graves aspirante de Himmler.

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