domingo, agosto 29, 2010

Crítica de H., mi primera novela, en ELPAIS

NARRATIVA.
COMO EN UN RELATO fílmico de
David Lynch, en este viaje de Carlos Cruz,
un joven escritor canario, con algunos trabajos
cinematográficos a su espalda y el
paso por la madrileña Escuela de Letras
—que coedita el libro—, un lado de la carretera
va por la realidad y el otro por los sueños.
Es un viaje, el que inicia el lector, atrapado
desde las primeras páginas, junto a
H., ese niño-enigma que cuenta confusamente,
hacia no se sabe muy bien dónde
—como en las películas de Lynch—, pero la
fascinación del viaje, el viaje en sí mismo,
es lo que permanece en pie, lo que engancha.
En el relato de H. casi todo es oscuro, el
objeto del viaje, ese padre que le lleva en su
camioneta, no se sabe bien si como prisionero
o en calidad de qué; el viaje posiblemente
no tenga un fin —el final es deliberadamente
poco claro, abierto a todo o a nada—.
El viaje de H., con su padre, es también
un viaje interior hacia atrás, un viaje en
el que su memoria se extravía con los numerosos
agujeros negros de las vidas de los
adultos, su madre, su abuela, los vecinos,
todos; un viaje hacia atrás que emprende,
desde sus escasos —o excesivos— diez
años, acompañado de S., la niña mayor, que
le iniciará en los recovecos de la vida, o de
W., el hermano mayor que nunca tuvo, o
hubiera podido tenerlo. En el viaje hacia
atrás es permanente la presencia omnisciente
y protectora de la madre. Y el padre, oscuro,
confuso, conduciendo hacia delante,
nunca se sabe si por el lado real de la carretera
o por el ensoñado. Carlos Cruz ha escrito
un primer relato ambicioso, enrevesado en
ocasiones y lleno de lucidez en otras, y con
fuerza literaria.
Javier Goñi
EL PAÍS BABELIA 28.08.10 11

2 comentarios:

Blogger Un tipo dinámico ha dicho...

¡Enhorabuena!

3:34 p. m.  
Blogger tmc ha dicho...

Felicidades!!!

11:56 p. m.  

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