lunes, mayo 07, 2007

Jugar al tenis en domingo


Asistimos ayer a un cine de Madrid para ver Mi hijo, película francesa ganadora de la concha de oro del festival de San Sebastián 2006. No les vamos a contar la peli por si la quieren ver, pero sí una secuencia que nos llamó la atención, no tanto la secuencia en sí, sino la nula reacción del público que asistía en la sala a la proyección.
Les cuento: un señor, padre del protagonista niño de la película, ante la mirada de su hijo juega al tenis con inusitada pasión si tenemos en cuenta su pasividad ante el resto de la vida que le pasa por delante. No tendría mayor interés de no ser evidencia de lo que casi nunca consigue el cine: sin mostrar casi nada, lo explica todo. El padre por la forma de jugar peloteaba sólo con una máquina, o sea que toda la rabia que contenía su vida la vaciaba contra una máquina solitaria, mientras la vida de ese hijo que lo miraba casi con espanto, se iba a la mierda. Como la vida misma.

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