viernes, mayo 26, 2006

enron y riete tú de los sellos


Ayer jueves 25 de mayo se conocieron las sentencias del caso Enron, uno de los mayores, si no el mayor, de los escándalos conocidos (que sin conocer, habrá muchos más). El documental Enron: los chicos más listos de la clase describía a la perfección lo que ocurrió con esta empresa que se dedicaba a la gestión eléctrica dentro de algunos estados (los más importantes) de América del Norte. Tanto Skilling como Lay han sido condenados a una tonelada de años. Ellos eran los altos ejecutivos de la empresa, muy bien relacionados, según el documental, ¡sorpresa! con la familia Bush (fue el máximo sponsor de su campaña del 2000 -no hablaremos de lo de Florida. Aquí hacemos un salto en el tiempo y qué musulmán islamista radical era amigo, muy amigo, de la familia Bush. Sí, Bin Laden). Aquí uno se frota los ojos y continúa. Si nos centramos en el documental de Enron, más que una obra del séptimo arte, es una clase sobre lo que es la economía creativa. Entre otras lindezas, las autoridades americanas permitieron que Enron decidiera qué beneficios iban a obtener a final de año. Paralelamente, Enron cortaba el suministro de electricidad a California para que las acciones de lo que comunmente conocemos como luz subieran para forrarse. Las conversaciones grabadas a los brokers de Enron venían a ser así:

Broker- oye, por qué no le das a un botón y paramos el suministro.
Empleado California-hombre, aquí funciona bien esta planta.
Broker- que sí, pero tú dale un botón. Y si te pregunta el gobierno de California, tú diles que hemos tenido un problema técnico. Anda, hazlo, ya que estoy viendo la bolsa y nos vamos a forrar...
Empleado California- pues nada, ahora mismo le doy al botón. ¿Qué tal la familia?

Ante esto, Bush se lavaba las manos y Enron apoyaba a... Schwarzeneger para que fuera el gobernador de California y seguir con el mangoneo. El círculo se va a cerrar en la cárcel. O eso parece. Ahora no creo ni que Bush, ni que Schwarzenegger, ni que Bin Laden acaben en la cárcel. Una última: Enron: los chicos más listos de la clase se estrenó en España. Duró unas cuantas semanas en una sola sala de Madrid. No tengo noticias de que se haya estrenado en otra parte (aunque esto es ignorancia). El bajísimo número de copias y la nula publicidad de este documental en ningún caso está vinculado por la presunta relación de unos cuantos bancos asentados en España (Deustche Bank, entre otros) en el escándalo de Enron.

Una última teoría: Las distribuidoras tienen bancos, los exhibidores tienen bancos, los bancos salen muy mal parados del documental...

Dejo el final abierto. ¿Cómo iba el tema de los sellos?

Un actualización: para ampliar datos, allá va un artículo de Joaquín Estefanía en El Pais

2 comentarios:

Anonymous W ha dicho...

Hoy dice Millás: "Uno, que no es analista financiero ni nada semejante, ha comprobado que la realidad, tal como la conocemos, no es el producto de un cálculo, sino de una alucinación".

10:53 a. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

"NO TE RIAS TANTO DE LOS SELLOS"
CARRETERAS SECUNDARIAS
Corrupción
Retos de la globalización (2). ¿Tenemos los países ricos alguna relación con los crímenes que ocurren más allá de nuestras fronteras, en las guerras olvidadas? El derrumbe de la pirámide especulativa de Forum Filatélico y sus conexiones con la tala de bosques para financiar la guerra de Liberia y Sierra Leona sirven para establecer conexiones en medio de los claroscuros de la economía global
Forum Filatélico y Liberia: los árboles que esconden el bosque


LA VANGUARDIA - 04/06/2006


Una pregunta se impone en la sociedad global: ¿tenemos nosotros, los países ricos, alguna relación con los crímenes que ocurren en los países en conflicto, más allá de nuestras fronteras? De ser así, ¿en qué consiste esta relación? ¿Cuáles son las responsabilidades?

No existen en el mundo contemporáneo conflictos sin relación con la economía global y la mayoría de los crímenes contra la humanidad que siguen ocurriendo todos los días tienen algún tipo de conexión con esta economía. El problema está en establecer los lazos y, mucho más difícil todavía, dilucidar las responsabilidades y perseguirlas.

El sociólogo suizo Jean Seglar sostiene que la corrupción y el crimen económico no provocan en la opinión pública de las sociedades libres la repulsión y la angustia que sí producen actos criminales que, asociados a ellos, emergen con toda su brutalidad para noquear a la sociedad mediática.

Quiere decir Seglar que frente a un Mladic - recordemos Srebrenica-, Ruanda o los niños soldados de Sierra Leona se diluye y amortigua el rechazo y el horror que deberían provocarnos asimismo los personajes corruptos y las cloacas de los estados democráticos donde se cocinan y alimentan estos conflictos, mediante el tráfico de armas, por ejemplo.

"La banalización del acto criminal", lo llama Seglar, utilizando la misma palabra - suponemos que con toda intención- que apuntaló Ainhoa Arrendé para hablar de los criminales de guerra nazis que comparecían ante los tribunales, moralmente incapaces de establecer su responsabilidad individual dentro de la cadena asesina de la que formaban parte, como si la mano que dirige el sistema exonerara a los sujetos que lo hacen posible, sujetos banales, que se limitan a actuar dentro del grupo, según lo que debe hacerse.

Hoy, ganar dinero, es algo que sin duda debe hacerse y los daños colaterales que pueda producir tan admirada actividad cuando se rebasan ciertos límites se encuentran en una zona gris difícil de dilucidar. A pesar de los daños colaterales,a pesar de que algo apesta, no existe parangón entre estas contradicciones y el horror que nos ofrecen a diario los crímenes contra la humanidad.

Cuando hace años se debatía el drama de las minas antipersona, y se urgía a su prohibición en una campaña que finalmente se ganó - pobre Lady Di, que tanto hizo para esta causa-, recuerdo que un fabricante del norte de Italia argumentaba compungido a un reportero de la RAI: "si dejamos de fabricar, tendré que despedir a mis trabajadores". Curiosa disyuntiva de la modernidad, ¿o ellos o nosotros?

Hace sólo unas semanas, la organización Save the Chidren hizo público un informe en el que se denunciaban las violaciones de miles de niñas liberianas en los campos de refugiados donde vivían protegidas por fuerzas internacionales de Naciones Unidas. Al parecer, al menos el 50% de estas niñas - de entre ocho y 18 años de edad- fueron violadas por soldados, trabajadores de los campos e, incluso, trabajadores humanitarios. Algunas de ellas declararon a los encuestadores que habían ofrecido "servicios sexuales a cambio de una cerveza o para poder ver un vídeo". Habría que añadir a este informe que también las mujeres mayores de 18 años han sido violadas y lo siguen siendo en los mismos campos, como yo mismo pude comprobar al visitarlos y no encontrar a una sola de ellas que no hubiera sido objeto de abusos sexuales o malos tratos. Y que muchos de los soldados violadores habían sido en su infancia secuestrados y violados por los ejércitos en los que ahora luchaban.

El mismo día que se publicaba este informe, explotaba en España la crisis del Forum Filatélico, cuyos pequeños accionistas descubrían la gran estafa de la que habían sido objeto (por cierto, fue parecido al diseño piramidal que hundió Albania: el hombre es un animal de costumbres fijas).

Las noticias del Forum y Liberia no tenían aparentemente relación entre ellas y, sin embargo, una mayor atención a los hechos nos hubiera permitido comprender un poco mejor el mundo en el que vivimos. Cegados por el espectáculo y el horror - lo de las niñas violadas es un buen titular-, las niñas liberianas salpicaban las conciencias, con un elemento morboso añadido muy codiciado: la implicación de militares y trabajadores humanitarios en la trama.

Cegados por el bolsillo, los pequeños accionistas y la sociedad del ahorro y la especulación miraban al Estado protector en busca de socorro: la bronca política también es siempre un buen titular, que vende bien.

Pero entre una y otra noticia, sin embargo, el abismo nos redimía de la realidad. Los árboles, nunca mejor dicho, no nos dejan ver el bosque. Porque la mano negra que movía Forum Filatélico tiene precisamente mucho que ver con los bosques de Liberia, cuya madera, explotada por una empresa comprada por Forum Filatélico, Forum África, servía para financiar los ejércitos más crueles que haya conocido África en la década de los 70, el ejército de Charles Taylor, en Liberia, y el temible RUF, de Sierra Leona, cuyas atrocidades tan bien nos ha explicado el misionero español, Chema Caballero, que dedica su vida a devolver a los niños soldados a una existencia humana, con unos resultados esperanzadores que nos invitan a reflexionar sobre la capacidad que también tenemos para el bien y el compromiso.

Curiosamente, la conexión entre una y otra actividad, la guerra y la tala de bosques por parte de una empresa española, ya había sido establecida por Amnistía Internacional cuando, en el año 2000, fue detenido en Italia el mafioso ucraniano Leonid Minim.

Señores del crimen El ucraniano es uno de estos personajes hijos de la desintegración la Unión Soviética, sobre el que también pesa la ambigüedad moral de sus patriotas. Igual que le ocurre al hijo de la KGB, Putin, los nuevos señores del crimen del ex comunismo no suelen ser juzgados con demasiada severidad por sus éxitos (forrarse) y tampoco escandalizan demasiado los daños colaterales de sus métodos criminales y mafiosos.

De hecho, apuntan algunos sociólogos, estos ex militares, antiguos funcionarios y jóvenes ejecutivos carentes de escrúpulos, han sido la fuerza nacional,"el único adversario serio - dice Ziegler- que ha tenido el asalto depredador extranjero", y que ha impedido que la ex Unión Soviética cayera en manos extranjeras. "Son el refugio - horroricémonos- de la dignidad nacional". Que Putin le hable de tú a tú al ex canciller ¡socialista! Schröder y le acabe dando un puesto relevante y excelentemente pagado en la primera compañía de gas rusa no deja de ser el resultado de estos daños colaterales de los equilibrios de la economía global.

Minin ha sido otro de estos daños colaterales,aunque su escenario no ha sido ni Alemania ni Marbella, sino el escenario del horror de las guerras de las guerras en Liberia y en Sierra Leona, donde sus fechorías han contado con la ayuda de capital español.

Enel próximo capítulo veremos cómo funcionan los mecanismo del tráfico de armas y nuestras complicidades. De momento, regresemos al pequeño pueblo del norte de Italia donde fue apresado Minin. No se le buscaba por las violaciones que denuncia Save the Children, sino porque no había pagado a una prostituta italiana, que decidió denunciarlo. En su habitación, 1.500 documentos delataban que aquella perrería de mal pagador era sólo la gota en un océano.

4:49 p. m.  

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